Negarse a realizar una prueba de alcoholemia cuando te lo solicita un agente de la Guardia Civil no es una simple infracción, sino un delito en España. Aquí tienes lo que puede ocurrir, explicado de forma clara:
1. Es un delito, no una multa
Negarse a soplar está tipificado en el artículo 383 del Código Penal.
Consecuencias legales:
- Pena de prisión de 6 meses a 1 año, o
- Multa y Retirada del permiso de conducir entre 1 y 4 años
No es “opcional”; la prueba es obligatoria por Ley de Seguridad Vial.
2. Te detienen en el acto
La Guardia Civil te informa de que negarte es delito y, si persistes, pueden detenerte y trasladarte al cuartel o comisaría para iniciar diligencias.
3. Se te acusa igualmente
Aunque no soples, el agente levanta atestado por:
- Delito de desobediencia grave (por negarte), y posible delito por conducción bajo los efectos del alcohol, si hay indicios (conducción errática, olor a alcohol, accidente, etc.)
4. Te pueden hacer un análisis obligatorio
Si hay sospecha de delito o accidente, pueden solicitar análisis de sangre u otras pruebas. Negarse también a esto agrava la situación.
5. Es peor negarse que dar positivo
Si das positivo en alcoholemia: multa + puntos.
Si te niegas: delito penal, antecedentes, retirada del carnet.
Siempre es mucho peor negarse que colaborar.





