Si un fusible se funde una vez, puede tratarse de algo puntual. Pero si lo sustituyes y vuelve a ocurrir, el vehículo está avisando de que existe un fallo eléctrico que necesita revisión. El fusible no suele ser el problema: está haciendo precisamente su trabajo, proteger el circuito.
Detrás puede haber un cortocircuito, un cable deteriorado o pelado, humedad en una conexión, un conector en mal estado o algún componente eléctrico que esté consumiendo más corriente de la que debería.
Cambiar continuamente el fusible puede conseguir que el sistema vuelva a funcionar temporalmente, pero tarde o temprano volverá a fallar. Y mucho cuidado con colocar un fusible de mayor amperaje pensando que así solucionaremos el problema: podemos dejar el circuito sin la protección adecuada y terminar dañando el cableado u otros componentes.
La solución correcta es localizar qué está provocando la sobrecarga, reparar la avería y montar el fusible con las especificaciones correspondientes.
Porque cuando un fusible insiste en fundirse, no está siendo pesado… está intentando decirte que algo no va bien.





